Monopolio de gestión del tráfico aéreo en España    

By: psr | 2010-08-07

Cada dos por tres tenemos en España a unos u otros grupúsculos de trabajadores de algún sector amenazando con paralizar el país (o alguna ciudad). Los transportistas, los trabajadores de Metro de Madrid, los limpiadores de Metro de Madrid, los pilotos de aviación, y los controladores de tráfico aéreo son algunos ejemplos de tales elementos. Esos grupúsculos consiguen imponer sus pretensiones (en contadas ocasiones justas; a menudo caprichosas) gracias a: (a) el monopolio de la empresa que les emplea, y la consiguiente falta de competencia; y (b) los convenios colectivos.

Estos días de verano de 2010 los controladores aéreos vuelven a presionar para conseguir nuevos beneficios (en 2009 ya hicieron lo mismo). En vista del panorama de 2009, y de cara a lo que ya está sucediendo en 2010, el Ministro de Fomento, José Blanco, ha tomado una medida excelente: Liberalizar la prestación de servicios de navegación aérea. Es lo mejor que se puede hacer para librar a la sociedad (individuos, trabajadores y empresas) de maniobras sindico-chantajistas.

En España sólo hay un operador de aeropuertos, AENA, que es una empresa estatal. Es un monopolio. Si esta empresa dejase de dar servicio (por decisión de sus trabajadores, como es el caso de los controladores aéreos), no habría otro proveedor del servicio de navegación aérea, y por consiguiente el tráfico aéreo se detendría. Ya era hora de que alguien desmantelase el cartel monopolista de AENA.

Con la nueva medida del Ministerio de Fomento (esperemos que realmente se lleve a cabo), éste concederá licencias de operación de torres de control a distintas empresas de navegación aérea. Se introducirá la competencia en el servicio. Los controladores no pertenecerán todos a una única empresa. Cada uno deberá negociar sus condiciones laborales (salario incluido) con una u otra empresa, que a su vez compiten por conseguir el servicio de navegación aérea.

Quedan dos problemas por resolver: El punto (b) expuesto arriba: La existencia de convenios colectivos, que seguirán suponiendo un mecanismo de agrupación y poder para los controladores, aunque trabajen en empresas distintas entre sí.

El segundo problema (punto “c” en esta lista de problemas) se deriva de la particularidad del servicio de navegación aérea: El tráfico está controlado por un único servicio de control por área o zona, dentro de la cual no hay competencia entre proveedores de servicio. Es un problema común a prácticamente cualquier tipo de infraestructura: redes de datos, carreteras, puertos marítimos, y aeropuertos: No es sencillo (y quizá no es posible siquiera) tener múltiples proveedores de servicio en una misma lugar, para que los usuarios de esa infraestructura puedan elegir proveedor en cada momento. Este problema de “monopolios locales” es inherente a tales infraestructuras, y las hace muy vulnerables a huelgas y chantajes similares.

No obstante, estos “monopolios locales” no conseguirían la suspensión del servicio de navegación aérea en toda España: Algunas zonas geográficas podrían sufrir una huelga, pero no así otras (operadas por otras empresas de navegación aérea).

Hace falta que el Estado elimine los convenios colectivos (esto es asunto para otro artículo), pero el primer paso, el de la liberalización de la prestación de servicios de navegación aérea, parece estar iniciado. Enhorabuena al Ministro de Fomento, José Blanco, por esta medida.

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