La sociedad indefensa    

By: psr | 2009-03-01

Cadena perpetua: sí o no. Este debate ha aparecido fugazmente en las noticias estos últimos días, a raíz del asesinato de una joven en Sevilla. En España no existe la cadena perpetua para ningún tipo de delito.

Los detractores de ese tipo de pena argumentan que la Constitución Española no admite la cadena perpetua, pero la Constitución no la menciona en absoluto. Es completamente falso que la cadena perpetua sea incompatible con la Constitución. Argumentan que esta pena sería “degradante”, algo que la Constitución sí rechaza para las personas. Esto no deja de ser una opinión: ¿es una pena de 30 o 40 años de cárcel “digna”, y es una perpetua “degradante”? Igual de “digna” o “degradante” puede ser la pena de 30 años que la perpetua. El problema está en el empeño de la Constitución y del código penal en proteger y apoyar al delincuente, antes que a la sociedad que ha sido atacada por ese delincuente.

Las leyes deberían tener como objetivo prioritario proteger a la sociedad. En segundo lugar, y según el caso, se podría contemplar la reinserción y reeducación del delincuente. Sin embargo, al hablar de penas privativas de libertad, la propia Constitución habla solamente de su fin educador y para la reinserción, mientras que olvida mención alguna a la protección de la sociedad frente a los individuos delincuentes.

Mientras el sistema penal siga orientado exclusivamente a proteger y defender al delincuente, como hace, podemos olvidarnos de que se haga justicia: La sociedad y sus individuos están privados de la capacidad de defenderse por su cuenta frente a delincuentes y criminales, mientras el Estado llama “penas” a las atenciones que presta a esos delincuentes y criminales (con el dinero del resto de la sociedad, por cierto) para protegerles de la sociedad.

El Estado debe existir con un objetivo principal; el que manifestó Jefferson en 1801 en su discurso de inauguración:

“…un gobierno frugal y sensato, que impida que los hombres se perjudiquen entre sí, y que les dejará libres para regir individualmente sus aspiraciones de mejora y trabajo,…”

Para evitar en lo posible ese perjuicio, el Estado debe actuar en beneficio de la parte perjudicada. Es decir: la parte ofensiva debe recibir una limitación de libertades y derechos suficiente para que sus actos no vuelvan a suponer un riesgo para otros miembros de la sociedad. Esa limitación puede ser una privación de libertad temporal, definitiva (cadena perpetua), o incluso pena de muerte (según sea necesario). Por encima de todo, el Estado debería evitar que el delincuente conocido vuelva a perjudicar a la sociedad. La reinserción debe ser una consideración secundaria. Por desgracia este no es el caso en la mayoría de los sistemas penales occidentales.

Gracias al endeble código penal de España, el asesino de Marta del Castillo, en Sevilla, (si es condenado), saldría de la cárcel en unos pocos años, siendo una amenaza conocida para la sociedad. Hay una campaña en marcha para recoger firmas y apoyos para pedir al Gobierno que instaure la cadena perpetua. Estoy seguro de que este Gobierno no escuchará, pero merece la pena intentarlo para mostrar que hay una reivindicación de un código penal más fuerte y serio.

2 Responses to “La sociedad indefensa” »»

  1. Comentario by Torcuato | 2009-03-17 at 00:18

    Madre mía, psr, cada día dices más tonterías. Y en el siguiente, “qué otra cosa podemos hacer si no nos garantizan la seguridad que tomarnos la justicia por la propia mano…”. Estás flipao.

  2. psr
    Comentario by psr | 2009-03-17 at 07:40

    Hola Torcuato. Bueno, no sé por qué dices que es una tontería:
    A lo largo de la historia el ser humano se ha organizado en comunidades de más de un individuo para buscar algún bien común: procurarse alimentos de forma más eficiente, compartir tareas, y conseguir seguridad frente a otros individuos. El Estado es una organización de individuos que comparten unas normas de convivencia, y que impone unos castigos a quienes se saltan esas normas. El objetivo de esta organización es acordar un sistema “justo” que evite que la gente se tome la justicia por su mano. Si el Estado no cumple con su cometido de hacer cumplir las normas, ¿para qué necesitamos al Estado? No es bueno llegar a la situación de tomarse la justicia por la propia mano, pero cuando hemos llegado a esa situación (como en el caso de Emilio), vemos un síntoma más de que el Estado es vago, o peor aún, tiene un interés en no enfrentarse con toda la fuerza de la ley a esos elementos de la sociedad que violan las normas de convivencia.

    Precisamente hace unos pocos días el Fiscal (el Estado) ordenó quitar publicidad pro-ETA de una plaza en el pueblo de Mondragón. Bien hecho, pero… ¿por qué no lo han hecho antes, durante los 30 o más años que llevamos sufriendo de publicidad terrorista en infinidad de calles del País Vasco? Cuando menos es un signo de dejación por parte del Estado.

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