España: La TDT para nada    

By: psr | 2008-11-01

Los medios de masas son el juguete preferido de un político. No existe mejor herramienta para el control de masas, independientemente del contenido: noticias, documentales, arte, o cualquier cosa. Casi cualquiera de ellos se puede espolvorear con mensajes políticos, y a los políticos les interesa controlar el mercado de los medios de masas, tanto como puedan, para transmitir los mensajes políticos y las ideologías que pretenden imponer a la gente.

Algunos líderes consiguen ejercer un control total reduciendo al mínimo la libertad de mercado (sólo existen canales de TV/radio de cobertura nacional controlados por el estado), mientras que otros circunvalan la libertad de mercado limitando el alcance de determinados canales a determinadas áreas del territorio.

En España, la llegada de la TDT (Televisión Digital Terrestre, DVB-T en sus siglas en inglés) defraudó en sus promesas de ofrecer a los telespectadores más libertad, una oferta más amplia de canales, o una mejor de la calidad de programación en comparación con las emisiones existentes de TV analógica. Esas mejoras abrían sido posibles, si la tecnología no se hubiese visto limitada por las estúpidas divisiones administrativas de España: el maldito sistema de comunidades autónomas.

Antes de la TDT, había 5 canales analógicos nacionales (2 estatales, 3 privados). Además, cada autonomía (cada una de las 17) tenía sus canales oficiales autonómicos (uno o dos). El gobierno de turno controlaba los dos canales nacionales de TV y cada gobierno autonómico controlaba sus propios canales locales públicos.

Cuando llegó la TDT, los políticos se preocuparon de limitar su potencial, pues les suponía un peligro notable. Se comprometieron a permitir nuevos canales de propiedad privada en TDT, pero limitaron el número de canales nacionales a unos pocos, controlados por las mismas empresas que ya controlaban los 3 canales privados analógicos anteriores. Los otros canales en TDT serían regionales, o incluso locales (a nivel de municipios), cuyas licencias de emisión en TDT se gestionan por parte de cada gobierno autonómico para su región.

Esto quiere decir que los nuevos canales de TV tienen que solicitar 17 licencias distintas de emisión si quieren ser difundir su programación a nivel nacional, resultando en un aumento de costes para los operadores de TV, y una multiplicación de gasto público (17 oficinas de licencias de TDT en lugar de una única).

Lo mas importante, no obstante, es que la partición de España en 17 dominios distintos de emisiones permite a cada gobierno regional controlar el tipo de programación que sus votantes obtendrán en televisión. Es vergonzoso y escandaloso comprobar que se ignora la libertad de programación completamente por simple interés político.

Recientemente, el PSOE ha propuesto que todas las televisiones públicas autonómicas emitan a nivel nacional. Al hacer esto, quieren conseguir que la programación en los idiomas regionales (Catalán, Gallego y Vasco) se vea en toda España. No hay nada de malo en emitir programación de idiomas diferentes, pero esta propuesta se ciñe a canales públicos, y está motivada por el deseo del partido socialista de prestar más y más atención a los intereses locales de los gobiernos autonómicos regionales, nacionalistas y localistas, de Cataluña, Galicia y el País Vasco. La propuesta del PSOE se centra en el control de las masas de gente para expandir la ideología del localismo, la diferenciación y la exclusión.

No está mal dar alcance nacional a los canales de TV públicos en idiomas locales, siempre y cuando este plan unificase el espacio de emisiones TV en España, en el que las administraciones regionales no tendrían control sobre licencias de emisión, y la programación nacional incluiría canales de TV públicos, regionales (sean en español o en idiomas locales), pero que también incluyese el amplio espectro de canales privados que operan en España con licencias regionales de TDT.

Esos canales privados ven sus posibilidades de difusión relegadas a plataformas de pago (como Imagenio, Ono, Digital+, Zattoo, y otros) para alcanzar una audiencia nacional. Naturalmente, la audiencia de las plataformas de pago es mínima en comparación con las emisiones gratuitas de TDT. Los gobiernos regionales son cuidadosos de denegar licencias locales de TDT locales dentro de su parcela de terreno a medios de comunicación privados poco amistosos que podrían mostrar opiniones políticas incontrolables, despojando así a los telespectadores de alternativas a la doctrina oficial mostrada constantemente en las televisiones públicas.

Al igual que el vídeo mató a la estrella de la radio, los políticos mataron la libertad de medios, con la consiguiente limitación de libertad de expresión. Esta es la situación en España y no hay ningún partido político a la vista que pretenda cambiarla. Escandaloso.

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  1. Comentario by Basilio | 2008-11-11 at 20:52

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