Instauremos la pena de muerte    

By: psr | 2008-08-17

A finales del pasado mes de Julio 2008 se daba la noticia de que EE.UU. ejecutará la pena de muerte al soldado Ronald Gray como condena por las varias violaciones y asesinatos que cometió.

Es una decisión correcta. La pena de muerte debería aplicarse más frecuentemente en casos similares. La ejecución de tales criminales no aporta necesariamente sosiego a sus víctimas, familias o a la sociedad, pero la ejecución es la justa respuesta de la sociedad ante individuos que han violado completamente las reglas de la sociedad, mostrando un desprecio absoluto por las personas que han convertido en sus víctimas. No hay reinserción posible. Es necesario que la sociedad tenga mecanismos para deshacerse de tales cánceres. No se trata de elementos enfermos que merezcan cura, sino de tumores malignos que hay que eliminar completamente de la sociedad.

Aparte del posible carácter disuasorio de cualquier pena, el principal objetivo al instaurar la pena de muerte debe ser el librar a la sociedad de esas personas que en un primer momento han optado por despreciar e ignorar los derechos, la dignidad y la vida de otros, bien sea por su propio beneficio, o por placer. Tal actitud demuestra una capacidad y disposición para hacer daño que no merece contemplaciones de perdón ni segundas oportunidades. La única forma de proteger a la sociedad contra esos individuos es eliminándolos de la propia sociedad.

Desafortunadamente la Unión Europea todavía mantiene su oposición a la pena de muerte. Es necesario que los países europeos introduzcan la pena de muerte en su códigos penales. Europa sufre, como toda sociedad, cánceres internos y externos que tiene que combatir. Los responsables de delitos de violación, pedofilia, tráfico de personas o terrorismo (entre otros) merecen que la respuesta y reacción de la sociedad sea la pena capital para, sencillamente, eliminar a esa gente de nuestras sociedades. Es la protección justa para la sociedad, frente a la amenaza que supone mantener dentro de ella a conocidos sujetos que desprecian al resto de la gente.

No es suficiente protección limitarnos a algunas de las medidas que habitualmente imponen los jueces a pedófilos o terroristas, como la orden de alejamiento: es una medida estúpida e imposible de implantar en la práctica. El cumplimiento de tal orden requiere que la víctima o el delincuente (o ambos), conozcan los movimientos del otro para asegurar ese cumplimiento. Esta situación impone una presión constante sobre la víctima que es injusta. Puesto que tales delitos merecen la eliminación del delincuente, la pena de muerte ofrecería cuando menos la tranquilidad de saber que la amenaza ya no existe.

Hay infinidad de casos que precisan que se aplique la pena de muerte, como por ejemplo a los tres soldados estadounidenses implicados en la violación de una niña en Japón en 1996 (ver noticia aquí).

Igualmente, hay que aplicar la pena a todos los pirómanos causantes de incendios forestales intencionados que asolan España cada verano, destrozando naturaleza y monte. La inmensa mayoría de los incendios son intencionados. En muchas ocasiones se consigue apresar a los responsables. Hagamos lo justo, ejecutándoles. El daño que han causado a la naturaleza y a pueblos enteros hace necesario eliminar a los causantes de ese daño.

En lugar de penas de breves paseos por la cárcel, como los 3 años de prisión que Tailandia ha impuesto al pederasta Christopher Neil esta semana, es necesario implantar la pena de muerte y ejecutar a ese individuo. Igual proceder es urgente en otros casos notorios como los que Europa ha visto en Bélgica, o los de algunos curas en EE.UU. También es necesario implantar la pena de muerte para el pederasta y asesino Santiago del Valle en España o el caso de un famoso bailador español que también mató a una persona. El mimado trato que en España se ofrece a los asesinos (sean de ETA o no) es escandaloso. Eso no es justicia. La pena de muerte es necesaria también para estos delincuentes.

Huelga decir que los casos aquí expuestos son escasos ejemplos de todos los casos en los que es necesaria la pena de muerte.

Asociaciones como Amnistía Internacional denuncian a países como EE.UU. o China por seguir utilizando la pena de muerte. Se equivocan. Esos países hacen bien en mantener y aplicar la pena de muerte. Es Europa y tantos otros países los que necesitan reaccionar (rápidamente) e implantar la pena de muerte.

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