Lavado de cerebro en el País Vasco.    

By: psr | 2008-07-20

Políticos, medios de comunicación y público hablan habitualmente sobre conceptos varios que terminan confundiéndose y acaban por desviar la atención sobre los problemas reales.

Los políticos nacionalistas vascos suelen hablar del “conflicto vasco”. Para el español medio esto podría sonar perfectamente a “el problema de ETA”, pero parece que se refieren una suerte de discriminación que sufre el País Vasco, por no ser un estado en sí, sino parte de otro. Parece que ese conflicto nunca hace referencia al chantaje que ETA ejerce frecuentemente sobre empresas vascas, y que ha obligado a muchas personas a emigrar del País Vasco. Dentro del País Vasco se enseña a los niños que el estado español oprime al pueblo vasco, y en ocasiones se justifica y defiende el asesinato de quienes tratan de negar la existencia de tal opresión. En el resto de España no hay creencia alguna en tal opresión. Sin embargo, el persistente mensaje del nacionalismo, insistiendo en la existencia de un conflicto ha llegado a convencer a mucha gente de que existe algún problema, y de que necesita una solución.

A esa propaganda nacionalista se une la propaganda terrorista, que está presente en cada rincón y en cada momento de la vida del País Vasco. En los pueblos y ciudades hay carteles que llaman a participar en manifestaciones, concentraciones y meriendas en el campo en defensa de los presos etarras, por supuesto llamando a las cosas con otros nombres: “lucha por el pueblo”, “apoyo a los luchadores del pueblo vasco”, y sandeces por el estilo. En algunos montes hay dibujos gigantes sobre la roca con lemas de apoyo a presos de ETA (pidiendo su vuelta al País Vasco) sobre un mapa-silueta de una región que incluye Navarra, el País Vasco francés y el País Vasco español. Esa figura, famosa en el País Vasco, se encuentra también en pancartas que cuelgan en multitud de balcones, en puertas de comercios, y en pegatinas por doquier. Todos estos símbolos, carteles y mensajes conforman un lavado de cerebro constante al que se ven sometidos los habitantes del País Vasco.

No cabe duda de que el lenguaje que el resto de España utiliza para referirse a todo eso (terrorismo, presos y lavado de cerebro) debe ser visto por los etarras, sus seguidores, y probablemente mucha otra gente del País Vasco, como un conjunto de mensajes propagandistas del gobierno de España y de los medios de comunicación para confundir a la gente, tanto de España como del País Vasco. ¿Cuál es el mensaje realmente falso y manipulador? Ningún otro que el que proviene de los intolerantes e irrespetuosos “luchadores del pueblo vasco” (los terroristas y sus amigos), que no dudan en recurrir al chantaje, la destrucción de infraestructuras públicas, el secuestro, y el asesinato.

En última instancia, todos estos problemas han derivado en uno mucho más grave: la imposibilidad de opinar abierta y libremente sobre cualquier asunto (principalmente sobre política) en el País Vasco, por fundado temor a amenazas, destrozos en tu propiedad, e incluso asesinato. No exagero un ápice: ha sucedido demasiadas veces.

Recientemente he escuchado a varias personas proponer una idea para solucionar el “problema” del País Vasco, consistente en que el tema debe dejarse de lado y no hablar de ello. Supongo que el objetivo de esta táctica es ignorar a quienes mantienen el “conflicto” vivo, para restarles publicidad, minando así su apoyo popular. Sería también una forma de “olvidar” un asunto para el que no hay solución ni acuerdo posible, según los defensores de esta propuesta. Sin embargo, nunca queda claro cuál es el “problema” o “conflicto” al que hacen referencia: ¿Opresión de España? ¿Falta de independencia? ¿Extorsiones de ETA a empresarios? ¿Asesinatos de ETA? ¿Nula libertad de expresión?

Dejar de hablar no es la solución. Dejar de hablar es precisamente el problema. Si todo el mundo deja de hablar de los “problemas” del País Vasco, sólo conseguiremos eliminar las voces que denuncian abusos, amenazas y violencia. Lo correcto es poder hablar de cualquier asunto, aun existiendo posiciones diametralmente opuestas, sin que cualquiera de las partes tenga que temer por su integridad.

De hecho esto es lo que falta en el País Vasco. Hace tiempo que se dejó de hablar de los problemas. Esta situación tiene unos responsables que son ETA y todo su entorno de apoyo: los partidos políticos ANV y PCTV, el partido Aralar (que en ocasiones sigue apoyando a ANV-ETA), determinadas empresas y entidades financieras y la gente que se manifiesta en su favor en la calle. De inestimable ayuda son también los partidos políticos que no aplican la ley ni las sentencias judiciales contra ETA (como el PNV), los gobiernos que negocian con asesinos (PSOE), etc.

Dejar de hablar no arregla los problemas; sencillamente los oculta.

El “problema” (cualquiera de los arriba mencionados) no se solucionará hasta que las escuelas estén libres de propaganda nacionalista y de propaganda terrorista y hasta que la gente pueda opinar lo que le plazca, defendiéndolo en público sin temer por su integridad y sin sufrir la propaganda de lavado de cabeza que de forma escandalosa inunda la vida cotidiana del País Vasco desde hace décadas y que sigue vigente a día de hoy.

One Response to “Lavado de cerebro en el País Vasco.” »»

  1. Comentario by Francisco | 2008-07-22 at 07:53

    ¿Os imagináis ver una noticia en el periódico, y no poder comentarla con tu propia mujer mientras paseas por la calle, por miedo a que alguien escuche tu opinión y tache una cruz en tu puerta, señalándote como objetivo?

    Me imagino el siguiente paso de la política vasca: seguir el ejemplo del nacismo, e identificar a los ciudadanos con números indicando así su condición: el 3 ya está cogido para los homosexauales; para los judíos era el 8; para los gitanos el 12; y así seguía hasta el 16.

    Me pregunto qué número elegiría el govierno vasco para los NO nacionalistas.

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