Lengua, comunicación y libertad    

By: psr | 2008-06-08

El idioma es a menudo considerado como un aspecto de la cultura. Discrepo. En primer lugar, el idioma es un medio de comunicación, pero la diversidad de lenguas sin duda hace que los seres humanos asocien un idioma con un grupo particular de personas. Los seres humanos se sienten identificados con otros seres humanos que hablan el mismo idioma, mientras que se sienten más distantes de los que hablan otra lengua.

Cultura o no, el lenguaje es esencialmente lo que permite a los seres humanos comunicarse con otros seres humanos y, por tanto, es un catalizador para el crecimiento del espíritu humano puesto que el lenguaje permite el acceso al conocimiento y la interacción y relación con otras personas. El uso de los idiomas no debería limitarse ni restringirse de ninguna manera. Esta afirmación aparentemente elemental rara vez ha sido cierta en toda la historia de la humanidad. El hecho de que los diferentes pueblos hablen diferentes idiomas se ha utilizado como una perfecta arma para dividir y herir a las personas, en contra del enriquecedor potencial del multilingüismo.

En “El Príncipe“, Maquiavelo describe cómo la distinta lengua hablada en otro estado puede ser un obstáculo para la conquista de ese territorio. Una y otra vez hemos visto cómo los dirigentes han impuesto el uso de un idioma en particular sobre los pueblos, con el fin de hacerse con el control sobre ellos y sus tierras, por lo general acompañado por la opresión de otro idioma que puede representar una amenaza para lograr el control del pueblo. Se podría pensar que esta práctica sería propia de tiempo de guerra, de dictadores y otras circunstancias y regímenes carentes de libertad.

Nada más lejos de la verdad: España, a pesar de ser un Estado democrático, es un buen ejemplo de opresión lingüística y de freno a las libertades. Llevo tiempo queriendo escribir una denuncia pública más de las prácticas de varios gobiernos regionales en España, que han estado aplicando políticas y prácticas para perseguir el uso de la lengua española (a pesar de ser una de las lenguas oficiales en esas regiones), mientras que imponen el uso de su idioma local (a pesar de que sea igualmente oficial).

Algunas prácticas habituales hoy en día en España son: premiar más el conocimiento de la lengua local que los conocimientos médicos para acceder a puestos de médico en el sistema público de salud, multas a las empresas que no etiquetan sus productos o tiendas en el idioma local, forzar a los estudiantes a hablar el idioma local durante el recreo, indicar a padres y maestros que no deben utilizar el español cuando hablen delante de los niños en la escuela, la enseñanza del español en la escuela como lengua extranjera, la realización de campañas de publicidad que representa a la gente de habla hispana como inferiores frente a quienes hablan el idioma local, entre otras prácticas abusivas.

Muchas de esas políticas se centran en el sistema educativo. ¿Qué mejor manera de adoctrinar sobre identidad locales y regionales, y sobre la diferenciación de otras personas (es decir, el resto de España), que hacer hincapié en las diferencias, imponiendo el uso de la lengua local, al tiempo que se ataca el uso del español?

Con su obsesión sobre el regionalismo colectivo, los gobiernos locales están infundiendo el odio entre los pueblos, pero lo que es más importante, se les priva a las personas de la capacidad de comunicarse y acceder a más conocimientos, producidos en idiomas distintos de su lengua regional.

El uso de uno u otro idioma debe ser meramente una cuestión de elección del individuo. En la edad escolar, cuando los niños están todavía sin contaminar por maniobras políticas, los padres deben tener la capacidad de elegir si sus hijos deben ser enseñados en uno o más idiomas, o si deben ser enseñadas en español, así como en el idioma local, o incluso en idiomas extranjeros.

Al socavar la capacidad de las personas para elegir el idioma que utilizan para la comunicación, y para la escolarización de sus hijos, estos gobiernos regionales están atontando a la población. El público en general queda sujeto a los deseos manipuladores de estos dirigentes regionales que están privando y aislando a las personas de oportunidades para su futuro, en nombre del localismo y la glorificación de su identidad local.

Un amigo mío extranjero (no español) en Cataluña (una de las regiones de España más activas en la promoción del localismo colectivo) finalmente optó por emigrar a otro país europeo, debido a que el sistema escolar en Barcelona no ofrece posibilidad de estudiar en español. Únicamente el catalán (el idioma co-oficial) era una opción. El Español se les enseñaba a sus hijos como lengua extranjera, como Inglés o Francés.

Limitar la exposición a otros idiomas es un crimen contra las personas, ya que limita su capacidad para adquirir conocimientos, la libertad y la auto-crecimiento, y para ayudar en el crecimiento de las comunidades de esa gente. Las personas y las empresas deben reclamar su derecho a utilizar y pensar en cualquier idioma que quieran, sin limitaciones de los gobiernos.

El último episodio de esta batalla fue recientemente escenificado entre la región de Baleares de España y la compañía aérea alemana Air Berlin, que opera vuelos entre varias ciudades alemanas y varias ciudades españolas (entre otros países). El director de “política lingüística” del gobierno regional envió una carta a Air Berlin, pidiéndoles que utilizasen el catalán en sus comunicaciones con sus clientes en las Islas Baleares. He aquí un ejemplo de injerencia de una institución pública (gobierno local) en los asuntos privados de una compañía. ¿Quién creen que son para decirle a una compañía aérea qué idioma deben utilizar? Yo defiendo que la compañía aérea, si así lo desea, se comunique con sus clientes en cualquier idioma que decidida, catalán incluido, pero esto debe ser puramente su propia decisión. Si no han optado por utilizar el catalán hasta la fecha, seguramente tengan sus propias razones, probablemente relacionadas con un equilibrio entre la necesidad de comunicarse con clientes de habla no alemana y la necesidad de llevar un negocio de forma eficiente. No es asunto de nadie decirles qué idioma deben utilizar.

La reacción del director de Air Berlin, Joachim Hunold, es perfectamente correcta. Él escribió en la propia revista de la línea aérea una nota denunciando la inferencia del gobierno Balear, diciendo que “el español ya no es un idioma oficial. La partición de España en nacionalismos regionales es una vuelta a la España medieval de mini-estados. Creía que vivimos en una Europa sin fronteras.”

El Sr. Hunold tiene razón. Por supuesto, los dirigentes regionales en España han intentado acusar a Air Berlin de atacar al catalán. El presidente de Cataluña, Montilla, se ha atrevido incluso a decirle a la línea aérea la forma en que debería llevar sus negocios, indicando que la compañía aérea no debe adoptar una ideología. Al parecer, para Montilla está bien que un gobierno imponga una ideología a la gente, pero la gente no puede hacer comentarios al respecto. En realidad esto no es una sorpresa, ya que Montilla y otros líderes locales son conocidos por perseguir la libertad de expresión.

Desde luego, el incidente de la línea aérea es mucho menos grave que otras prácticas; pero ha sido el más reciente de una cadena de disparates procedentes de estos dirigentes regionales.

Es indignante que el gobierno de Cataluña multe a los productores por no utilizar el catalán en las etiquetas de sus productos, o cuando han multado a los propietarios de una tienda por utilizar sólo el español en sus rótulos. La gente debería tener la libertad de etiquetar utilizando el idioma que deseen. La mayoría de las empresas, sin duda, elegirán un idioma que les ayude a vender su producto. Si desean utilizar el catalán, lo harán, pero no deben hacerlo por obligación.

También es indignante que los niños sean manipulados a través de anuncios de televisión que enseñan a despreciar a las personas de habla hispana.

Estos líderes regionales, obsesionados con la identidad local y regional, y con la diferenciación del resto de los seres humanos, están matando las posibilidades de prosperidad y libertad de la gente. El lenguaje es su mejor vehículo para el control de las personas. No permitamos que tengan éxito.

One Response to “Lengua, comunicación y libertad” »»

  1. Comentario by Basilio | 2008-06-15 at 12:13

    Los habitantes del pueblo de Montilla (provincia de Cordoba) como pueden recibirle con los brazos abiertos cuando veranea este por allí, cuando predica todos los días que España no es su nación.

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