Buenas y malas prohibiciones de fumar    

By: psr | 2008-01-05

Con el comienzo de 2008, Francia se ha unido a Italia e Irlanda en la prohibición de fumar en restaurantes y bares. Es de agradecer que no hayan seguido el modelo que inició España, que permite a los propietarios de pequeños bares y restaurantes la elección de convertirse en lugares libres de humos o no.

Hay que considerar las prohibiciones de fumar desde dos puntos de vista diferentes: el punto de vista de la salud, y el del ‘comfort’ (o la molestia).

Pensando en la salud, y según las propias leyes de tabaco, el objetivo es reducir el consumo de tabaco para reducir riesgos a la salud, y para minimizar el tabaco al que se ven expuestos los trabajadores. (Hay quien argumenta que el tabaco no supone un riesgo para la salud, aunque yo sí creo que lo es). La prohibición de fumar en centros de trabajo (inexistente en España hasta enero de 2006) se implantó para proteger a los trabajadores del humo de tabaco de trabajadores fumadores. Esta medida era necesaria en España desde hace demasiado tiempo, y por fin podemos disfrutar de espacios de trabajo libre de humos en oficinas. Sin embargo, los trabajadores de bares y restaurantes no tienen tanta suerte: La ley española no les protege, pues permite que cada bar/restaurante decida: permitir fumar o no. Esta ambigua ley se preocupa de unos trabajadores pero no de otros.

Desde el punto de vista de la comodidad (o las molestias), una gran parte de la sociedad disfrutaría de entornos libres de humos sencillamente porque la ausencia de humo de tabaco significaría la ausencia de malos olores, tanto en el aire como en la ropa. Por supuesto, la gente es libre de no acercarse a un bar o restaurante que permita fumar, pero la ley española no ayuda a crear espacios libres de humos.

Dado que en España la prohibición de fumar es opcional en pequeños restaurantes, hay bares que eligen permitir fumar, para asegurarse no perder clientela, puesto que la competencia puede permitir fumar también. Es una cuestión de competencia. Es natural que una medida opcional como ésta lleve a la inmensa mayoría de bares y restaurantes a decantarse por la opción que no perjudique su negocio. Si la ley no permitiese tal opción, sino que sencillamente prohibiese fumar en bares y restaurantes, sí habría una regulación igual para todos los negocios que podrían entonces seguir compitiendo en igualdad de condiciones, puesto que ninguno podría permitir fumar en su local. Por supuesto, si se permitiese fumar en todos los locales, también habría justa competencia, pero supondría un fracaso para la ley del tabaco, que pretende reducir el consumo en centros de trabajo, no mantenerlo.

Sin embargo, ¿qué hay de la gente que no puede pasar sin el cigarrillo con el café? ¿O sí pueden?

La “cultura del café” en Francia, que se dice estar amenazada por la nueva prohibición de fumar, no es única de Francia. Es una costumbre igualmente popular en España, Italia o Irlanda. Éstos dos últimos han prohibido fumar, sin causar el menor impacto en la “cultura del café”. Estoy seguro de que Francia experimentará una adaptación igual a la nueva prohibición de fumar, y que la gente continuará tomando su café, pero sin el cigarrillo.

Felicidades a los franceses. España debería seguir su ejemplo, implantando una prohibición de fumar en bares y restaurantes bien hecha, sin ambigüedades. Las actuales leyes del tabaco en España huelen a compromiso a medias para contar con medidas protectoras de la salud en bares, mientras que se evita molestar a los fumadores. La experiencia de Italia, Irlanda y también de Estados Unidos, muestra que la prohibición de fumar no causa problemas, y es incluso bienvenida por muchos fumadores.

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